domingo, 23 de noviembre de 2008

Galerías ...

Canalleo PL

Cherry Jul “No me queda casi nada por probar”

12/08/2008

J.Peña

Cherry Jul “No me queda casi nada por probar”

Desde Rusia con ardor. Private sigue activando sus contactos en la Europa del Este para echarle el lazo a algunas de las mejores estrellas emergentes del cine erótico. El último fichaje del sello es esta angelical moscovita con poco recorrido en la industria pero un gran futuro por delante. Sus argumentos están a la vista.

¿Qué me falta por probar?”. Cherry Jul se encoge de hombros, esboza una media sonrisa y pasa revista a las contadas lagunas de su currículum sexual: “Creo que muy pocas cosas. Por ejemplo, nunca he tenido entre manos un pene circunciso, y ésa es una experiencia por la que me gustaría pasar. He hecho mucho fetish, algún

lésbico, sexo en grupo, sexo anal… Un poco de todo, la verdad”. Rusa, 25 años, con experiencia previa en barras americanas, Cherry es uno de los últimos fichajes de Private, sello para el que ha rodado escenas en producciones de lujo como ‘Pornolympics, The Anal Games’, ‘Private Auditions 9’ o ‘Gang Bang Party’. Los expertos en cine triple X destacan su energía, la actividad frenética con que se emplea en todas sus escenas, y a los aficionados no les pasan desapercibidos su cuerpazo voluptuoso, su actitud felina y su par de ojazos verdes. En su vida privada, Cherry se define como sexualmente “voraz”.

Aunque está empezando a moderarse, porque este año ha probado (“¡por fin!”) los encantos y servidumbres de una relación sentimental estable: “Mi novio se ha convertido en mi segundo bolso: me lo llevo a todas partes”. Aunque no le hace ascos a las pentraciones fogosas, los anales y demás manifestaciones de sexo gonzo, lo que de verdad le pone es una clásico sesión de estimulación clitoriana: “Para hacerme llegar al orgasmo, nada mejor que hacerle un poco de caso a mi clítoris. Puede ser con la lengua, con los dedos o con cualquier objeto o parte del cuerpo que se te ocurre, pero si mi clítoris se despierta, levito”. Con gustos tan sobrios, no es extraño que se declare perfectamente capaz de sobrevivir en una isla desierta: “Si mi novio se viniese conmigo, creo que nos iría estupendamente”. Echaría de menos, eso sí, sus madrugadas de clubbing salvaje en discotecas de Moscú, Los Angeles o de donde se tercie: “Es lo que más me divierte en la vida, pasarme horas y horas bebiendo vodka y bailando en discotecas con mis amigos”. De hecho, su primera experiencia sexual fue el colofón de una de esas noches locas: “Lo hice con un chico al que acababa de conocer en un albergue juvenil, a primera hora de la mañana después de haber estado bailando y bebiendo durante horas. No estuvo mal”. 

Sites de Grupo Zeta