miércoles, 07 de enero de 2009

Canalleo PL

16/11/2008

Ariadna Bielba

Ellas también ciberligan...

Cibergirls sin prejuicios, ávidas de sexo, amistad o lo que surja. No son un mito. Existen. Están en la Red, y nosotros hemos conocido a unas cuantas y te contamos cómo son.

Amistad y algo más

Las páginas de contactos más populares actúan como expendedores de compañía con posibles. En general, las piezas que encontrarás por estos lares, son chicas que quieren ampliar su círculo de amigos y ver si surge algo más duradero. Daniela consiguió el segundo objetivo y ahora convive con un chico que le gustó, “desde el primer momento en el tecleo”. Cuando se apuntó a la web rondaba los 30 y su panorama no prometía desayunos compartidos a largo plazo. “Cuando te mueves en un ambiente laboral concreto, tienes pocas oportunidades de conocer a gente nueva. Tus amigos tienen pareja, ya no salen tanto y te sientes un poco desubicada”, explica Daniela, a la que le da cierta vergüenza recordar aquellos tiempos. Ella no quiso colgar su foto, porque sentía cierto reparo en reconocer que había recurrido a las nuevas tecnologías en busca de mantas compartidas para el invierno. Aunque estos temores tan típicos no dejan de ser paradójicos: sólo te va a ver alguien que esté ahí por lo mismo que tú.

A Laura no le gustan los chicos fantasmas, que la apabullan con el autobombo que se dan en cada frase. “En el fondo, si habla mucho de él, escucha poco de ti”. .

Zona caliente

Cuando Silvia entra en un bar, más de uno se gira a dibujar mentalmente el imponente contorno de su metro setenta y cinco de feminidad. Cuando sonríe, provoca ganas de invitarla a un parque de atracciones. No es ni una vampiresa ni una vecinita de al lado y a la vez, cuenta con el atractivo de ambas. Ella es asidua a una de las páginas más calientes de la red: www.adultfriendfinder.com. Lo hace una vez al mes, porque “es como comprar chocolate, un premio que te regalas a ti misma”.

Silvia tiene sus premisas: no contesta a los mensajes muy manidos, ni a los que le plantifican unos genitales virtuales en los morros. No le gusta alargar las conversaciones por chat y se reconoce fácil a la hora de sellar la cita. De todos modos, esta web tiene rígidas reglas y si antes de dos mails facilitas tu número de teléfono, te ponen de patitas fuera del ciberespacio. Para una chica no resulta tan terrible, porque la inscripción es gratuita, pero para los hombres no deja de ser una faena, ya que han tenido que pagar por estar ahí. No todas las citas acaban en la cama. A veces se conocen y después vuelven a quedar. Aunque el objetivo esté claro, cada uno tiene sus propios tiempos.

A Silvia le gusta ponerle un poco de fantasía a la cosa. Una vez se citó con un chico en el spa de un gimnasio, a una hora en la que había muy poca gente. Lejos de los canales de ligue habitual ambos bucearon en las aguas movedizas del sexo sin ataduras. En otra ocasión, se citó con un chico cubano frente al mar, dándole una indicación: llevaré una gabardina roja. Justo antes de la cita, tuvo un imprevisto y no pudo acudir. Le emplazó para el día siguiente y el chico le dijo: “Pero, ¿puedes decirme que es para ti una gabardina, porque estuve a punto de molestar a todas las chicas que llevaban algo rojo?”  Tras las risas por el lapsus lingüe, Silvia probó muy satisfactoriamente el son cubano.

Carol hace karate y encontró a un chico al que también le gustaban las artes marciales. Así que sin conocerse, quedaron en un parque para pelearse. “Creo que él no entendió que la cosa iba de jugar y fue un poco agresivo, pero con la energía que desprendimos en la pelea, después todo fue rodado”, recuerda. Las chicas que acuden este tipo de páginas se quejan de que los chicos tienen un miedo atroz a que se enamoren de ellos. “Parece mentira que no comprendan que buscamos lo mismo. Ellos, en general, no quieren repetir y buscan obsesivamente la cantidad. Pero no cuesta nada ser cordial después, digo yo”, se queja Carol.

Un grado más allá del divertimento que buscan Carol y Silvia, encontramos otras webs más específicas, en las se comparten fantasías más transgresoras. Entramos en un terreno en el que puedes encontrar un esclavo 24 horas al día, un trío o cualquier fantasía que se te ronde la testa. Estas webs son especialmente útiles para no perder el tiempo con alguien que no te va a dar lo que buscas. Elena se coló con una idea muy clara: hacer un trío. Era algo que le pasaba por la cabeza desde hacía tiempo y se decidió. “Fue muy bueno, porque me encontré a una pareja que precisamente también se habían conocido en la web. La experiencia sexual fue increíble. Después, él se puso un poco pesado, porque quería quedar conmigo a solas, pero a mí no me interesaba acostarme con un tío, lo que me excitaba era el trío”.

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