domingo, 23 de noviembre de 2008

Canalleo PL

Faemino y Cansado “La política española está sensacional, a tope de buen rollo”

12/09/2008

Angélica Guzman

Faemino y Cansado “La política española está sensacional, a tope de buen rollo”

Lo suyo es el humor cañí, reflexivo y con un punto surrealista. Ángel Javier Pozuelo, 'el alto', y Juan Carlos Arroyo, ‘el más alto’, son un par de madrileños que llevan ya 28 años ejerciendo de dúo cómico de lujo, primero en el Retiro y luego en la tele y el teatro.Estos días, van de gira por España con su espectáculo ‘Son dos’.

Nunca la frase ‘De Madrid al cielo’ cobró más sentido. De las calles de la capital al estrellato. Seguramente, si a aquellos dos muchachos de barrio les hubieran dicho entonces que llenarían teatros y que las entradas de sus espectáculos se exhibirían en Internet como trofeos de guerra, se habrían reído, casi tanto como lo hacemos nosotros con ellos. Reyes de lo absurdo y embajadores de lo cotidiano, resulta difícil discernir dónde son más divertidos estos dos fenómenos, si arriba o abajo del escenario. Sin embargo, cuando se apean de las tablas, son pura coherencia.

¿Cómo se os ocurrió formar un dúo?

Ángel: Éramos amigos y hace muchos años decidimos hacer unos sketches cómicos y representarlos en la calle. No pensábamos que esto llegaría a ningún sitio. Echábamos unas risas, pasábamos la gorra, conseguíamos dinero para ir a comer a un chino. No había más.

¿Cuándo decidisteis hacer de las actuaciones vuestro modo de vida?

Juan: No hemos sido conscientes de nuestra carrera. Desde el primer día que sacamos dinero en El Retiro hasta hoy, ha sido una progresión que va satisfaciendo tus necesidades: ganas dinero, puedes mantener una familia, te compras un piso, etc.

A: Sin darte cuenta dices “ostras, ya he acabado los 12 años de hipoteca”. Esto marcha. Voy a comprarme otra casa ahora que están baratas…” [risas]. Hay un punto de inflexión. Hacíamos giras en verano, actuábamos en la calle en Madrid y luego por España (parques, plazas, donde fuera) y en uno de los viajes, en Salamanca tuvimos un éxito brutal. Volvimos a casa y empezamos a movernos por los bares, que te da un toque más profesional.

¿Cuánto hay de vosotros en vuestros personajes?

A: Es una especie de catarsis. Somos actores, interpretamos, pero cuando improvisamos, aflora lo más primario. En los personajes está todo y nada a la vez. Son nuestro alter ego. Hay cosas que piensas y no puedes decir porque son incorrectas y descarnadas.

¿Son vuestros personajes una vía de escape?

J: Siempre que hay desdoblamiento es una terapia. La corrección política, ahora tan arraigada, es muy agobiante.

Si tú te llamas Ángel Javier Pozuelo Gómez y tú Juan Carlos Arroyo Urbina, ¿de dónde salió lo de Faemino y Cansado?

A: Son apodos de cuando estábamos en la calle. Hacíamos un espectáculo de 20 minutos una y otra vez. Llegaba un momento que estaba ya cansado, aburrido, y era el “Cansado”. Y a Faemino es que le gusta mucho el café. 

J: Sí, soy muy cafetero y entonces viene de las cafeteras Faema, de una línea que se llamaba las Faemino, unas pequeñitas. Después de ponernos los nombres nos dimos cuenta de que estaban hechos a la medida. Era la trasgresión de usar unos nombres muy difíciles, un poco cacofónicos. En vez de bisílabos, que era lo normal, nosotros trisílabos, con un par.

Juan, tú trabajaste con un procurador de los tribunales. ¿Fue el estado de la justicia española el que te hizo tirarte de cabeza al humor, para contrarrestar?

Yo trabajaba en la cloaca de la justicia, he visto la corruptela y el desastre. Esto que vienen ahora comentando y destapando es endémico y nadie le pone las banderillas al toro. Sí, la respuesta es sí.

¿Os da miedo parodiar la actualidad

(política, educación, estado del país)?

J: No. Es que carece de la poesía que posee lo cotidiano; lo otro es temporal. Para qué ocuparte. La actualidad es el reflejo de un trabajo, a nosotros nos interesa el horario de ocio, donde la gente es más natural. No nos gusta trabajar con la impostura.

¿Juan, nunca te has propuesto seguir el ejemplo de Ángel, que copresenta un programa, o trabajar en la radio?

J: Es que yo soy muy vago. Tengo vocación de prejubilado. Mi padre murió porque no supo asimilar la jubilación y no quiero que se repita. Quiero disfrutar y dejar el trabajo para generaciones venideras.

Juan es productor de Rafa Corega. ¿Cómo surgió la idea? ¿No te planteaste presentarlo al concurso para representar a España en Eurovisión?

J: Es que…, no tuvimos reflejos.

A: Es una inversión a fondo perdido, ¿no?

¿Has recuperado alguna vez algo de dinero con él?

J: No, nada. Pero es un tío por el que se puede apostar musicalmente. A ver, soy el productor, tengo que venderlo.

¿Cómo se le ocurrió a Rafa ponerle letra al himno de España?

J: Según él, porque era una necesidad. El himno sin letra es como una boca sin muelas, y Rafa le puso el marfil que le faltaba. Nos presentamos al concurso y ganó otro.

¿Cuál creéis que es el estado de la política nacional en estos momentos?

J: Maravilloso. Nunca ha estado mejor. [risas].

A: Sensacional. Yo creo que vamos hacia un momento de ebullición de la solidaridad y del buen rollo entre todos los españoles. Todo es fenomenal: el federalismo, el centralismo, todo es maravilloso. La política española está hoy por hoy en un momento cenital.

Ángel, ¿cómo se echa una bronca a los hijos siendo humorista? ¿Tienes credibilidad cuando te pones serio?

A: Tengo una credibilidad de la hostia porque me enfado mucho. Soy muy

riguroso. Si estamos de risas, estamos de risas pero hay que hacer la cama, recoger la mesa, etc. Tengo muy mal genio, pero en cambio los vuelvo locos, porque estamos siempre de cachondeo, entonces es muy ambivalente. Ahora están muy enfadados porque son un poco pijos y vieron el espectáculo que es brutal.

Claro, unos niños de diez años ven a su padre diciendo palabrotas gordas en un escenario y piensan “¿y este menda luego me riñe a mí?” pues a pesar de eso que podían haberme bajado del pedestal, sigo siendo muy riguroso con ellos y lo que digo va a misa.

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