¿Qué es lo mejor que te ha sucedido en tu vida?
Ser madre, algo que te hace perder libertad pero te da otras muchas cosas. Y después de eso, pasar por ‘Supervivientes’ y ganar.
¿Qué has hecho con el dinero ganado?
Invertirlo en un ático en Madrid.
¿Hubo sexo en la isla?
Yo no tuve nada, pero sí hubo gente que comentó algo de autocomplacerse...
¿Cómo llevas la vida de pareja?
Muy bien, nadie creía en nuestra relación y ya llevamos dos años. Pipi es mi amigo, mi amante, me río mucho con él. Se lo puedo contar todo, somos muy parecidos.
¿Qué prefieres, el vigor de la juventud o la experiencia de la madurez?
Yo soy muy exigente, me quedo con las dos cosas, he estado con muchos jóvenes y no podían seguirme el ritmo.
¿Qué te pone más, héroes o villanos?
Los villanos, me ponen mucho los canallas y los hombres que me dirigen.
¿Tienes algún tabú?
Ninguno.
Que es lo que más te cabrea o indigna?
La envidia, la ignorancia, los prejuicios y la gente que etiqueta sin conocer.
Que piensas de la droga?
Yo las legalizaría todas, aunque a mí no me sientan bien.
¿La gente te llama Miriam o Lucía?
Ya empiezan a llamarme Miriam. Cuando alguno me llama Lucía pienso que es un guarrindongo que se acaba de hacer una paja viendo alguna de mis películas.
¿Profesas alguna religión?
No, a mí me gustan mucho el yoga y la meditación.
¡Cómo te gustaría ganarte la vida?
Haciendo interpretación, publicidad o algo que me llene.
¿Qué piensas que se debería hacer con las papeletas electorales, votar, unas papelinas o papiroflexia?
Papiroflexia. Porque las opciones que hay no me convencen.
¿Eres de derechas o de izquierdas?
Mi familia es de derechas y yo también tengo un pensamiento de derechas, aunque también soy un poco de izquierdas por coherencia con la vida que he llevado.
En el sexo, ¿arriba o abajo?
Arriba, abajo, haciendo el pino, por todos lados y en cualquier sitio... Me da lo mismo, canalizo mi energía con el sexo y me gusta mucho disfrutarlo.
¿Qué te inspira un bote de nata, un buen postre o un buen polvo?
Un buen postre. Depués de ‘Supervivientes’ valoro mucho más la comida.
Después de un buen polvo, ¿comer algo o echar un cigarrito?
Comer, porque he dejado de fumar gracias a mi paso por la isla.
Ante una sequía sexual, ¿pagarías por saciar tu sed?
Sí, me daría mucho morbo maltratar a un hombre en plan sadomasoquismo.
¿Qué le dirías a tu hija si, al cumplir la mayoría de edad, te dijese que quiere dedicarse al porno?
Le diría que si lo hace por dinero hay maneras mejores de hacerse
rica. Y si es por el sexo, que mejor tener muchos novios. Además, le contaría cómo la sociedad hace que te sientas sucia.
¿Qué piensas del sexo como negocio?
Que está destinado a los hombres, y se nota. En el mundo del porno hay mucho machista hijo de puta.
¿Cuál es tu mayor vicio?
Ahora, las cenas románticas y follar.
¡Qué es lo primero que te gustaría hacer si fueses hombre?
Me haría una paja, para saber cómo es el orgasmo masculino.
¿A quién le meterías dos yoyas?
A la gente que no sabe tratar bien a los demás, sobre todo a las mujeres.
¿Te arrepientes de haber hecho cine porno?
Sólo odio el olor de algunas pollas, el espíritu de la chusma que lo rodea y el maltrato a la mujer. No me arrepiento de nada de lo que he hecho, ni siquiera de haber conocido a los gárrulos que he conocido. He aprendido mucho.
Volverías a hacer cine porno?
Es un ciclo de mi vida que ya está cerrado, estoy luchando para salir de él.
¿Qué queda de Lucía Lapiedra?
Nada, sólo era un personaje con el que sacaba mi parte más cañera y canalla. Quedan unos vídeos que hice en su día y que estoy intentando retirar de Internet, porque ni veo un euro de ellos ni tengo por qué soportarlos el resto de mi vida.
¿Cuáles son tus proyectos inmediatos?
Estoy dando clases de arte dramático y grabando una serie titulada ‘Becari@s’, que se emitirá a partir de septiembre en Tele5 FDF (Factoría de Ficción). También estoy escribiendo sobre los secretos del cine X en el blog de Pipi. Cuento, por ejemplo, que en el mundo del porno hay mucho homosexual encubierto con la cara colorada por la Viagra, las drogas y el alcohol, tipos que pagan sus frustraciones y sus vicios con las actrices sometiéndolas a todo tipo de vejaciones. Incluso hay directores y actores que se inyectan sustancias en la polla y drogan a las actrices hasta que pierden la capacidad de reacción y la voluntad y las someten a las vejaciones más espantosas. Yo he visto películas porno en petit comité que dan miedo, hechas por delincuentes.