Ha arrasado con ‘La gran duda de Tila Tequila’ y es uno de los iconos de la sexualidad actual. Todo gracias a una idea estupenda bien llevada a la práctica.
“Nunca jamás le había dicho a nadie esto: soy bisexual”. Así empieza ‘La gran duda de Tila Tequila’, que no es otra que saber si va a acabar con uno de los 16 chicos o con una de las 16 chicas con las que convive. Obviamente, Tila es un poco mentirosilla (¿no se lo había dicho a los productores, managers, realizadores y guionistas del reality), pero eso no ha sido óbice para que, con un promedio de 6,2 millones de espectadores, el show se haya convertido en uno de los más exitosos del año en Estados Unidos, incrementando la audiencia de la MTV en un ¡94%! Un nuevo récord para una mujer cuya popularidad no parece conocer límites.
Tila Nguyen, de apellido artístico Tequila, es todo un fenómeno. Tal vez no sea un icono mundial al nivel de Marilyn Monroe, pero desde luego sí que es el rostro que ha definido toda una época y un medio. Tila es a Internet lo que Betty Page fue al mundo de las pin-ups: un mito que revigorizó el medio y lo popularizó entre personas que antes no sabían ni de su existencia. Nacida en Singapur el 24 de octubre de 1981, de familia vietnamita, pronto se trasladó a una estricta comunidad budista en Houston, Texas, con unos padres sobreprotectores que apenas le permitían relacionarse con otras personas. Como los colegios budistas deben ser igual que los de monjas, que consiguen justo lo contrario de lo que persiguen, a la que Miss Nguyen entró en el instituto empezó el desparrame: broncas, pandillas juveniles, drogas (lo del sobrenombre Tequila es, curiosamente, porque es alérgica al alcohol, qué le vamos a hacer) y reformatorios eran su día a día, amén de orgasmos varios, tanto con chicos como con chicas. La adolescente estaba tan confundida con sus raíces como con su sexualidad: “No sabía si era negra, china, yanqui… Estuve en todas las pandillas habidas y por haber”. A los 16 se fugó a Nueva York, donde conoció noches de éxtasis y cristal líquido. Sin blanca, regresó a Houston, falsificó su carnet de identidad y se puso a trabajar como stripper para financiarse sus numerosos vicios. Tila iba camino de convertirse en la protagonista real de una de esas bonitas historias del subgénero conocido como women in prison (mujeres encarceladas) que popularizara Pam Grier. Afortunadamente para ella y para nosotros, las revistas eróticas, en su formato tradicional y su versión sui géneris de coches y gadgets (del tipo “¿has visto que pedazo de pares de mp3 tengo?”), se cruzaron en su camino.
La princesa de Internet
Con todo, Tila podría haber sido otra chica guapa más, pero la salvó Internet. Aburrida de sus posados, entró en la web, donde se adaptaba tan mal como al insti: periódicamente la expulsaban de Friendster, por su carácter y opiniones macarras: “Me sentía una auténtica loser”, recuerda, “por aquel entonces no había nadie en esa página”. En MySpace encontró su lugar… y el éxito. El mismísimo cofundador de la página, Tom Anderson, la invitó a unirse a la red social. Al poco su página empezó a ser visitada por decenas de personas. Después, por miles… Púdrete, Roberto Carlos: Tila no tiene uno, sino dos millones de amigos. “Nunca olvido de dónde vengo. Visito mi página de MySpace siete veces al día e intento contestar a todos los que me escriben”. No es fácil, teniendo en cuenta que cada día recibe más de 5.000 entradas. “Cuando las artistas que nunca habían estado en MySpace vieron cómo me lo montaba empezaron a copiarme. Debería haber pedido derechos de autor”. Algo tendrá, porque tal y como asegura: “Hay un millón de tías en bolas en la Red. Si mi página es la más visitada por algo será… La diferencia entre la mía y la de las demás es que yo sí que respondo a mis visitas”.
Y ahora, a la tele
Después de ser rostro de Nintendo y de varios videojuegos (como ‘Street Racing Syndicate’), estaba claro que Tila saltaría a la pequeña pantalla. Empezó con un show de strip dance (‘Pants-Off Dance-Off’) y ha arrasado con su nueva aventura. En realidad, ‘La gran duda…’ recoge la vieja tradición de los concursos y subastas del tipo ‘Una noche con…’, sólo que esta última se hacía con fines benéficos, el subastado o subastada no podía reconocer su sexualidad y, además de la compañía, no estaba muy claro que provecho podía sacar el ganador o ganadora. Con ‘La gran duda’, tampoco lo sabemos, pero no veas cómo nos pone imaginarnos lo que Tila puede tener preparado para una noche de pasión. De entrada, todos tenían las mismas posibilidades, pues el objeto de deseo reconoce haber tenido tantas relaciones con hombres como con mujeres: “He pasado mucho tiempo saliendo con tías, pero al final me canso de su sentido dramático de la vida… Y entonces estoy con tíos hasta que echo de menos la sensibilidad femenina. No dejo de saltar de un sexo a otro”. ¿Sus preferencias, para que te hagas una idea? “En hombres Leonardo DiCaprio; en mujeres, Lindsay Lohan”.
Al final, quien le robó el corazón fue un neyorquino llamado Bobby Banhart, que intimó con Tila en una jacuzzi con champán de por medio. El tipo se lo ganó a pulso: para conseguirlo, la niña le obligó a comerse un rabo de toro con testículos incluidos. Desgraciadamente, el amor les duró apenas unas semanitas: y es que con el éxito de la primera edición de ‘La gran duda...’, Tila ya tiene que prepararse para recibir a sus nuevos 32 chicos y chicas. El espectáculo debe continuar. Y Tila avisa “Esta vez, quiero encontrar el amor de mi vida”. Voluntarios, a la MTV. PL