domingo, 23 de noviembre de 2008

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Otras chicas ‘ARTY’

La Mala Rodríguez, La China Patino y Christina Rosenvinge

La China Patino.
Por aquello de que son amigas, montaron a medias su propia compañía teatral (Le Voyeur), comparten sello discográfico (Subterfuge, que también sacará el próximo disco de La China en solitario), vienen del cabaret underground... Ahora, en lo musical, nada de nada. 

La Mala Rodríguez.
Como, aparte de ella y Ari, las féminas en el hip hop patrio no se estilan, los símiles están servidos. Ahora bien, ni Vanexxa tiene el punto aflamencado de La Mala, ni La Mala la animal presencia escénica de Vanexxa. La rapera sevillana acaba de editar ‘Por la noche’, el single de la B.S.O. de ‘Yo soy la Juani’ (donde hace un cameo).

Christina Rosenvinge.
Cuando coge la guitarra acústica en medio del show podría recordar a la hispano-danesa de su época con Los Subterráneos (con mucha más mala leche en las letras, eso sí).

 

Canalleo PL

Vanexxa

20/11/2006

IGOR LÓPEZ / Fotos: JOAN CRISOL

Vanexxa

Esta madrileña de 30 años es el nuevo fichaje de Subterfuge, la discográfica de Marlango y Cycle. Una apuesta por el cabaret y el hip hop que gustará más o menos, pero a la que nadie podrá reprochar falta de personalidad. Leopoldo Alas y Alberto García-Alix ya son fans.

Sobre un escenario es imposible apartar un segundo los ojos de su magnética presencia. Mirada felina, bases hip hop, alma cabaretera y unas letras que supuran vida, calle, deseos y frustraciones. Vanexxa (Madrid, 1976) es la “next big thing” del rap en castellano, pero sin la habitual (y cargante) chulería competitiva del género. Su debut, ‘Se rompe o se raja’, producido por Killer B (responsable del último álbum de Haze) y con la participación de su “amiga del alma” La China Patino, puede ser el nuevo pelotazo de la escudería Subterfuge.

En directo eres un animal escénico...
Bueno, las tablas me las dan los años de experiencia en el teatro. Además, en este espectáculo hay mucho de mi parte más salvaje y atrevida.

¿Pero en las letras hablas de experiencias propias? Porque hay algunas realmente bestias...
En realidad las canciones cuentan mis deseos, mis fantasías, mis vivencias. Algunas más reales que otras, claro.

Hay algunas muy descarnadas, como ‘Yo voy y me río’.
(Canta). “Y al final maté a mis padres, me he que dado con la casa...” Bueno, este es uno de los trece temas con los que suelo trabajar en el show de ‘Vanexxa, se rompe o se raja’, pero el disco duro del ordenador lo tengo lleno de canciones, que llevo en esto muchísimos años...

Sí, porque como Vanessa tienes un disco producido por Miguel Ángel Arenas.
Sí, sí, “El Capi”... Eso fue hace mucho. Tenía 14 años. Fue una casualidad. Entonces ya componía canciones, tenía un repertorio bastante amplio. Y bueno, hacía lo mismo que ahora, pero con 14 años. Hablaba de otras cosas, pero era yo. A él le llegó una maqueta mía, me llamó y empezamos a trabajar enseguida. Hicimos un disco precioso, firmé con BMG-Ariola, estuve tres años allí y me fui.

¿Y sólo sacaste un elepé?
Era un momento bastante crítico, con 15 años. Y hacía una cosa que no sabían muy bien dónde meterla, porque no era ni para niños ni para adultos. Yo estaba en plena adolescencia, que fue horrible como todas las adolescencias, con un montón de inseguridades, miedos, sin proyecto de vida, sin entender nada... Pero no tengo mal recuerdo de aquel álbum. Ni ellos supieron dónde colocarlo ni yo supe cómo defenderlo. Era muy joven, muy inexperta; estaba un poco alucinada con todo lo que pasaba, me dedicaba a otras cosas... ¡Que entonces estaba haciendo segundo de BUP!

¿Y quién era ‘Mi hippy favorito’?
(Se parte de risa y casi se sonroja). Era una canción que le escribí a John Lennon y que hablaba de ‘Imagine’. En aquella época me gustaba mucho. ‘Imagine’ fue durante mucho tiempo un himno para mí.

¿Y qué has aprendido de esa etapa? ¿A tratar con mánagers, discográficas, productores...?
Uy, eso lo tengo muy aprendido, porque desde muy pequeña vi cómo tenía que hacerlo.

Pero siempre hay presiones para intentar “moldear” al artista.
A mí eso no me ha pasado nunca. Aunque alguien intente decirme por dónde debería ir, hago siempre lo que me da la gana. Yo soy la que tomo la decisión final.

Bueno, nos habíamos quedado en que te marchaste de BMG a los tres años...
Y me fui a Irlanda. Estuve viviendo allí otros dos años y comencé a estudiar arte dramático, hice un máster de interpretación y danza y durante ese tiempo comencé a tocar el bajo en un grupo, que nunca lo había hecho. Pero todo muy tranqui. Es que yo nunca he tenido prisa. De hecho, nunca había pensado que iba a poder vivir de esto...

Supongo que trabajaste en lo que caía.
He trabajado de todo: de camarera, cuidando niños... Y luego en banca, animando fiestas de cumpleaños, vendiendo cosas por teléfono... De hecho, la intro del show hace un guiño a ese trabajo de teleoperadora. Me colocaron allí por no echarme y resulta que en 20 días vendí 360 balones del Madrid. Era un crack.

Luego volviste a España.
Sí, comencé a estudiar arte dramático y me empezó a ir muy bien en el teatro y en la interpretación, y enseguida encontré trabajo. Primero en el musical ‘Pippi Calzaslargas’, luego cuatro años en la Fundación Skakespeare haciendo todos sus clásicos y en ‘La catarsis del tomatazo’ de la Escuela de Cristina Rota, donde estudiaba. Cuando terminé empecé con mis propios espectáculos. Primero monté una compañía con La China que se llamaba Le Voyeur, donde hacíamos teatro a pie de calle, casi para los amigos, y luego fui sacando cosas para mi espectáculo en solitario.

Y llegamos a ‘Se rompe o se raja’. ¿De dónde sale el título?
Es una expresión chilena que se utiliza cuando hay que tomar una decisión radical respecto a algo: o lo hacemos a muerte o nos rajamos. Además, es un título bastante ambiguo. En un momento dado puede significar lo masculino y lo femenino, que es algo con lo que yo juego en las actuaciones.

Porque el espectáculo también tiene un punto sensual muy fuerte...
Puede que lo tenga, pero no ha sido mi intención. En realidad, todo pasa por la sexualidad y por el corazón, pero no intento provocar. Yo sólo hablo de la vida. ¿Y de qué voy a hablar si no en un planeta que se muere de hambre y de pena?

Pero con esa imagen tan dura sobre un escenario, muchos se cortarán en acercarse a ti...
(Risas) Pues no. Te sorprenderá saber que los hombres se acercan mucho a mí. Pero vamos, a mí se me acercan desde siempre...

La letras también tienen un punto feminista. ¿Lo eres?
No, para nada. Trato de que mis planteamientos no sean muy radicales, aunque mi p e r s o n a l i d a d siempre tiende a los extremos. Defiendo a las mujeres fuertes, pero también al ser humano como persona, con nuestras fragilidades y nuestras imperfecciones.

Hay otra canción que dice “Soy Vanexxa y, si me quieres comprar, vengo con doble personalidad”.
¡Es cierto! Yo lo tengo claro: tengo mi parte más femenina, más frágil, más infantil, y por otro lado está la parte más atrevida, más salvaje, radical, masculina...

¿Rapera, rockera o cabaretera?
Actriz. Es que soy el resultado de muchas cosas. En este caso he utilizado bases de rap, porque es una música por la que siento pasión. Pero también me encantan las guitarras eléctricas, que he utilizado en algún tema súper punkarra, o el cabaret, que es de donde vengo... De actuar para cuatro personas y que no aplauda ni dios.

Ya tienes una buena legión de fans, el escritor Leopoldo Alas te pone por las nubes, Alberto García-Alix se pasa tus conciertos haciéndote fotos... ¿Asustan tantos halagos?
Es que yo he tenido muchos halagos siempre. Ahora me va bien, luego me irá mal... Todo es un proceso. Todavía no he llegado a ningún lado. Tengo intención de seguir creando, de seguir investigando, de hacerme buena actriz, de aprender a tocar el piano...

¿Cómo te sientan las comparaciones con La Mala Rodríguez?
Me parece excesivo. Es una de mis cantantes favoritas. De hecho, me parece excesivo decir que he hecho un disco de rap. Lo que hago es caminar encima de la base, tratar de hacerlo a ritmo y decir lo que tengo que decir. Pero es un honor: me encanta su flow, su música, sus temas... Aunque en realidad no tenemos nada que ver.

¿Te defines políticamente?
Mis tendencias van a ser siempre hacia la izquierda, la justicia, la igualdad, los derechos humanos, la paz por encima de todo. Pero de la política no me creo nada y no entiendo ni la mitad de las cosas que dicen en televisión.

Y respecto a las drogas, ¿tienes alguna posición?
La prohibición nunca es buena, pero son algo muy peligroso y con lo que hay que tener mucho cuidado. Puede que con la legalización terminaran siendo otra cosa, no lo que son ahora... Es que vivimos en un mundo donde todo el mundo se pone, son súper accesibles.

¿Pero personalmente te interesan?
No. Nunca he tonteado mucho con drogas, no van conmigo. No soy antidrogas, pero me dan miedo. Además, tengo casos cercanos de gente que ha acabado muy mal. Yo tengo cuidado, pero eso no significa que no me haya fumado mis porros o me haya pillado unas borracheras de salir a gatas.

 

 

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