domingo, 23 de noviembre de 2008

Cine PL

Cameron Díaz

16/02/2007

Paz Mata

Cameron Díaz

Acaba de estrenar ‘En sus zapatos’, una comedia de Curtis Hanson, el director de ‘8 millas’ y ‘L.A. Confidential’. Y está más sexy que nunca, seguramente gracias a su rollete con Justin Timberlake, la estrella masculina más importante de la galaxia pop. Hablamos con ella de la fama, su relación de pareja y su programa en televisión.

Tiene la sonrisa fácil, la risa estridente y, sobre todo, una apasionada forma de vivir la vida. Podría ser una de esas estrellas de cine ansiosas por aumentar su caché y llenar su currículum de éxitos millonarios, que viaja en limosina y va seguida de una corte de publicistas, guardaespaldas, peluqueros y estilistas. Sin embargo, Cameron Diaz no es así. Lo demuestra acudiendo a nuestra cita en Los Angeles sola, en su Toyota Prius –que conduce ella misma–, peinada y vestida de forma casual: pelo recogido con una goma, vaqueros y sandalias. Aun así, está radiante.

Está aquí para promocionar su última película, ‘En sus zapatos’, y para verse por primera vez desde que acabó el rodaje con Curtis Hanson, su director, y Tony Collette, compañera de reparto y hermana en la película. Entre canapés y copas de champán, charlamos con ella.

Acabas de cumplir 33 años y se te ve más joven que nunca...
En el fondo soy un chaval de 14 años. Al menos me comporto como uno (risas).

¿No te gusta tu condición de mujer?
No, al contrario. Siempre me gustó ser mujer y tener esa conexión con la energía femenina, con la madre tierra. Pero desde pequeña soy un poco marimacho, porque no tenía el físico de las otras chicas de mi edad. Era demasiado alta, demasiado delgada, sin curvas voluptuosas. En el colegio me llamaban de todo, desde saco de huesos hasta Skeletor, que era el nombre de un dibujo animado nada agraciado.

Sin embargo, ahora eres objeto del deseo de los hombres y envidia de muchas mujeres...
Ya ves, ironías de la vida. Ahora que soy adulta, tener un metabolismo que digiere todo sin acumular grasas está considerado una suerte. Siempre tuve que trabajármelo para tener esas curvas deseadas. Ahora ya me miro al espejo y me conformo con lo que tengo y con lo que no tengo (señala el trasero). Creo que es de sabios disfrutar y sacarle el mayor partido a lo que se tiene.

¿Cómo llevas ser tan famosa?
Es interesante. No es una batalla, pero sí un desafío continuo. La gente, por lo general, te ve como una persona fuera de lo normal, que no tiene días buenos ni malos y que tiene que estar siempre a disposición de los demás, que debe charlar con el primero que le para por la calle, hacerse fotos con él y lo que quiera. Hay veces que sí me apetece hacerlo, pero otras, sobre todo cuando estoy con amigos o familiares, no porque tengo que proteger su intimidad.

Los paparazzi no entienden de estas cosas. ¿Crees que les has ganado la batalla?
He tenido que hacerles frente. Últimamente la situación se estaba convirtiendo en peligrosa. Cada vez que salgo de casa me siguen cinco coches a toda velocidad, poniendo en peligro la vida de los transeúntes, y eso es pasarse de la raya. No me quedó más remedio que denunciar la actitud de alguno de ellos por infringir la ley e invadir mi vida privada. Estoy contenta de que todo se haya resuelto porque no quisiera pasarme la vida invirtiendo mis energías en litigar con los fotógrafos. Tengo mejores cosas que hacer.

¿Cómo se puede mantener una relación de pareja cuando se cuestiona todos los días en la prensa amarilla?
No haciendo ningún caso. Me gustaría pensar que la gente es lo suficientemente inteligente para no dar crédito a toda esa sarta de mentiras. Nadie se cree que una pareja esté a punto de casarse y al día siguiente decidan separarse. Y menos aún que tu futura suegra te odie y al día siguiente digan que te vieron jugar al golf con ella. ¡Venga, hombre, por quién nos toman!

¿Cómo te sienta que siempre mencionen la diferencia de edad entre tú y Justin?
Si Justin me llevara treinta años, nadie diría nada lo verían normal. La edad es un estado mental. No es la primera vez en la historia de la humanidad que dos personas se atraen mutuamente por lo que son y no por la edad que tienen. No tengo el menor problema en ser nueve años mayor que él, ni Justin lo tiene conmigo. Al contrario, disfruto viendo cómo pasa el tiempo. No hay mejor forma de vivir que conociéndose a uno mismo y aceptando que te vas haciendo mayor.

¿Qué cosas compartís Justin y tú?
El amor por la naturaleza y disfrutar haciendo cosas al aire libre, ya sea surf, esquiar, jugar al golf, competir al voleibol o hacer excursiones por la montaña.

Por eso decidiste embarcarte en ‘Tripping’, la serie de televisión que te sigue por los confines más remotos del mundo.
‘Tripping’ surgió de mi amor por la naturaleza, mi inquietud al ver que nos la estamos cargando y mi deseo de compartir esta inquietud con los jóvenes. Una de mis mejores amigas, Liz Rogers, lleva mucho tiempo trabajando en temas de medio ambiente y observando cómo en las escuelas se enseña a los niños a reciclar y conservar energía. Pero cuando se hacen mayores, se olvidan de lo que han aprendido. Por eso quisimos transmitir este mensaje con imágenes de países que se ven afectados por el abuso indiscriminado de sus fuentes de energía. En vez de organizar una campaña de recaudación de fondos, que no se me da muy bien, preferí pedirles un poco de su tiempo y hacerles conscientes de estos problemas.

¿Te resultó difícil reclutar a famosos que se unieran a tu aventura?
Resultó difícil combinar nuestros viajes con sus planes de trabajo. Pero a todos los que pedí colaborar se apuntaron enseguida. Cada viaje duró dos meses, y en esta profesión es difícil que la gente tenga tanto tiempo disponible. La mayoría están contratados con meses y años de antelación. Están rodando una película o promocionándola. Pero a todos los que invitamos les encantó la idea de poder ir a África, Nepal o Costa Rica y experimentar todas estas aventuras.

¿Cuál fue la más arriesgada?
Todas tuvieron su momento de riesgo y sin duda fueron muy excitantes. Nuestro viaje a Bután fue extraordinario. Condujimos durante ocho horas por una estrecha y sinuosa carretera de montaña hasta llegar a un poblado remoto donde la gente vive sin electricidad y casi sin nada. Dormimos en sus casas y compartimos con ellos su forma de vida. En Tanzania fuimos al Serengeti y al Masai Mara, donde pudimos observar cómo viven los animales y los masais en su propio hábitat.

Y de tus invitados, ¿quién mostró menos habilidades para vivir en condiciones precarias?
La verdad es que todos se portaron como jabatos. Drew (Barrymore) se unió a nuestra expedición en Chile, a pesar de sufrir una terrible infección de oídos. Kid Rock, que decía no necesitar agua para nada, cuando le dije que la cerveza se hacía con agua cambió de opinión. Ahora es un gran defensor de los glaciares en las Montañas Rocosas (risas). Eva Mendes tiene terror a las arañas y en Nepal era incapaz de salir de la tienda de campaña para ir al baño hasta que no comprobara que no había ninguna. Pero eso no impidió que participara en todo. Llevas tres años sin hacer cine.

¿Qué te ha tenido apartada de las cámaras?
No encontrar nada que me atrajera tanto como para dedicarle mi tiempo. El papel de Maggie en ‘En sus zapatos’ era lo suficientemente atractivo para dejar mis actividades diarias y meterme en la piel de una mujer tan complicada. Quise explorar el camino que le lleva de ser una chica irracional, egoísta e irresponsable que piensa que se lo merece todo a convertirse en alguien que se enfrenta a sus propios demonios y toma medidas para hacer algo positivo con su vida.

¿Eres tú igual de complicada?
Soy complicada, pero de forma muy distinta. Sin embargo, entiendo a Maggie porque yo también soy la pequeña de dos hermanas y no tuve que luchar tanto como mi hermana mayor para salirme con la mía. Mis padres fueron mucho más permisivos conmigo que con ella.

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