domingo, 23 de noviembre de 2008

George Clooney en tres palabras

1. “Hoy en día es más fácil saber que tu pareja te la está pegando porque tenemos más acceso a las comunicaciones. Pero el nivel de tolerancia es el mismo”.

2. Brad Pitt y él no han comprado ningún bar gay. “Eso es uno de los miles de rumores infundados que se publican todos los días”.

3. “Me doy cuenta que la política en Washington tiene mucho que ver con la política en Hollywood”.

 

 

Cine PL

Entrevista a George Clooney

21/02/2007

PAZ MATA / Fotos: Archivo

Entrevista a George Clooney

Este año vuelve con ‘El buen alemán’ y ‘Ocean’s thirteen’, ambas dirigidas por su amigo Steven Soderbergh. Y tiene un montón de proyectos interesantes, entre ellos una comedia romántica dirigida por él mismo y una adaptación del ‘White jazz’ de James Ellroy. Nos reímos con él hablando sobre amor, fidelidad, cine y política.

A lo largo de veinte años de profesión, George Clooney ha sabido sacarle partido a su físico y su sentido del humor, y también ha demostrado no tenerle miedo a nada: ni a las desaforadas féminas –que le consideran el hombre más sexy del planeta–, ni a los paparazzi –que le acosan para pescarle in fraganti en alguna actitud comprometida–, ni a algunos de sus compatriotas, que se resienten de su vena demócrata y liberal, y más todavía cuando la aplica a su trabajo en el cine. Irónicamente, en estos casos su talento como actor y director brilla más que nunca. Lo demostró el año pasado con ‘Buenas noches y buena suerte’ y ‘Syriana’. Por la segunda consiguió el Oscar al mejor actor de reparto, dando al traste con los pronósticos de su mayor oponente, el presentador de televisión Bill O“Reilly, que predijo que su carrera estaba acabada. Todo lo contrario. Clooney sigue denunciando lo que considera injusto, como la masacre de Darfur (“el primer genocidio del siglo XXI”, según ha declarado), y sigue trabajando. Antes de que llegue la tercera aventura de la pandilla de Ocean, que en este caso serán trece, este mes le veremos interpretando en ‘El buen alemán’ a un corresponsal norteamericano en Alemania durante la II Guerra Mundial. En ambas películas está dirigido por su amigo y socio Steven Soderbergh.

Esta película se podría haber titulado ‘El buen George’. Tiene romance, suspense, drama e intriga política. Es prácticamente tu historia.
Efectivamente, ese soy yo (risas).

Empecemos por el misterio, porque estoy segura de que hay mucho en tu vida que no sabemos y quizá te gustaría compartir…
Sí, con medio mundo.

¿En serio? ¿Me lo cuentas?
Próxima pregunta (risas). No sé, a estas alturas de mi vida creo que no hay ningún misterio sobre mí. Excepto que llevo tupé, mido 1,65 m, mi dentadura es postiza y tengo un ojo de cristal.

Pues hablemos de romance. En esto no me negarás que eres un experto…
Soy la mejor persona a la que acudir para pedir consejo en ese tema (risas). Una cosa es romantizar el amor y otra vivir la realidad, levantarte por la mañana con alguien a tu lado a la que le huele el aliento. Hay una gran diferencia. Pero a decir de mi historial, no creo ser el mejor ejemplo para hablar de amor verdadero. Aunque Steven [Soderbergh] y yo llevamos tiempo juntos y nos va muy bien. Esto es para salir al paso de esos rumores que corren sobre que nuestra productora [Section Eight] se ha cerrado porque nos hemos peleado. Pues no, no es verdad.

En el film interpretas a un corresponsal de guerra americano que tiene relaciones con una mujer casada. Acabada la guerra, regresa y la encuentra con otro soldado americano…
Sí, pero ella lo hace para conseguir dinero y poder salir del país.

¿Qué opinas de las infidelidades en la pareja?
Creo que, desde los tiempos de Cleopatra, el ser humano siempre ha tenido problemas en este sentido. Hoy en día es más fácil saber que tu pareja te la está pegando con otra persona, porque tenemos más acceso a las comunicaciones. Entre los móviles, el correo electrónico y los teléfonos con cámara de fotos, estamos interconectados todo el tiempo. Pero el nivel de tolerancia hacia la infidelidad puede que sea el mismo que en otros tiempos. La diferencia es que ahora se descubre antes el pastel.

¿Por eso no tienes pareja fija?
Sí, mejor solo que con alguien que controle todos tus movimientos (risas).

Corrió el rumor de que Brad Pitt y tú habíais comprado un bar gay en Orange County.
Ese fue uno de los miles de rumores infundados que surgen todos los días, en este caso creado por un periódico local. Me llamaron para decirme que iban a publicar la noticia. Les dije que no tenía ni idea de lo que estaban hablando y que era la primera vez que oía hablar de ese bar, y aún así salió impresa. ¿Qué vas a hacer, pelearte con todo el mundo? Lo mejor es pasar de ese tipo de cosas y concentrarte en lo que realmente es importante.

Como la política y las causas sociales, a las que dedicas tanto tiempo. ¿Ya no te interesan las mujeres o pasarlo bien con los amigos?
Todo tiene su momento, pero una vez que tienes una casa, trabajo y amigos, el resto de tu tiempo lo tienes que dedicar a causas que sean importantes para una comunidad, por pequeña o grande que sea. En los tiempos que corren, sobre todo para los demócratas en este país, hay que tratar de enviar un mensaje, no sólo al Congreso y al Senado, sino al mundo entero, de que se han cometido muchas equivocaciones y tenemos que remediarlo. Por eso me estoy involucrando más. Desde que ayudé a mi padre, hace dos años, cuando optaba al Senado, me di cuenta de que la política de Washington tiene mucho en común con la política de Hollywood. Los grupos de presión son como los actores, mientras que los congresistas y senadores son las grandes estrellas.

¿Te sientes igual de cómodo entre mujeres con poder?
No, no me gustan nada las mujeres que tienen más poder que yo (risas). Es broma, siempre me he sentido muy cómodo entre mujeres, tengan o no poder. Para empezar, crecí rodeado de ellas. Mi tía Rosemary es un ejemplo de mujer de carácter, independiente, carismática y con una gran personalidad. Mi madre también lo es, y mi hermana, que es muy distinta a mí. A lo largo de mi vida, y más desde que estoy metido en política, también he tenido ocasión de conocer y compartir tiempo como mujeres como Hillary Clinton y Oprah Winfrey, mujeres que admiro desde hace mucho tiempo. Y no sólo a estos altos niveles. En mis viajes y encuentros en el Tercer Mundo he conocido a mujeres extraordinarias. Muchas colaboran con el Comité Internacional de Rescate de las Naciones Unidas en países como Chad o Sudán. La mayoría no pasa de los 25 años, y allí están, solas, sin escoltas o seguridad alguna, enfrentadas a la enfermedad y la violencia y cargando con una gran responsabilidad a sus espaldas. Son mujeres extraordinarias, de gran fortaleza.

A pesar de tu labor filantrópica, tu nombre continua asociado con el de hombre más sexy del planeta. ¿No te cansa?
Llega un punto en tu vida en que todos esos elementos que, en su día, se empleaban para vender tu nombre y tu imagen, cuando eres joven e inexperto en esta profesión, ya no sirven de nada. Ahora mi carrera está establecida, creo que con éxito, y me puedo dedicar a hacer cosas que no se ven influidas por mi imagen. Cada vez me ofrecen más papeles de carácter, que yo disfruto más haciendo, sobre todo cuando no llevo todo el peso de la película. Cuando pasas de los 45, se te acabaron los papeles de galán en comedias románticas. Entonces te puedes relajar, dejarte barba, tener barriga (risas).

Y dejar que te den palizas, como en ‘Syriana’ y ‘El buen alemán’.
No me ha ido tan mal con esos papeles. En el primero en que me pusieron a caldo fue el de ‘O Brother’ y recibí un Globo de Oro. Con ‘Syriana’ se repitió la historia por partida doble, conseguí otro Globo y un Oscar. A mí me divierte ver como le dan una paliza a un tipo en una película, sobre todo a esos que se creen invencibles. Creo que es bueno.

¿Se acabaron los galanes, pues?
En estos momentos estoy haciendo una comedia romántica. Puede que sea la última, porque ya he cumplido los 45. Se titula ‘Leatherheads’, el guión lo he escrito yo y también la dirijo. Mi pareja será Renée Zellweger, que también me dará caña (risas).

Se ha rumoreado que hubo un romance entre vosotros.
Sí, vivimos juntos nueve años, mucha gente no sabe eso. Tenemos varios hijos, todos adoptados (risas). No, Renée es sólo una buena amiga, un gran ser humano y una extraordinaria actriz. La adoro. Le envié el guión el día que lo acabé, para que lo considerara, y a los dos días me contestó: “¿Cuándo empezamos?”. Es un buen comienzo, tener a una actriz de su calibre dispuesta a trabajar contigo.

 

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