Nuevas tendencias en la pasarela del cine de terror internacional. Ya no se llevan las vísceras ni la nocturnidad alevosa. Hoy lo que rompe es el terror cotidiano, muy largo de realismo, cada vez más corto de truculencia y casquería. El Festival de Sitges refleja esta perceptible evolución del género apostando, en su 41ª edición (del 2 al 12 de octubre), por una sección oficial llena de discípulos de David Lynch. Es decir, cineastas que saben de sobra que nada resulta tan espeluznante como la propia realidad.
Y, puestos a hablar del maestro del desasosiego y el mal rollo, ¿qué mejor que empezar por su hija? Porque Jennifer Chambers Lynch, la heredera del boss, estará en Sitges presentando ‘Surveillance’, primera película que dirige en 15 años, una de terror claustrofóbico, independiente y cercano que cuenta en su reparto con actores fetiche de su padre como Bill Pullman. También en la sección oficial, va a estar ‘Martyrs’, de Pascal Laugier (el director de ‘El internado’), una película que está causando sensación y ha llegado a ser considerada de lo más extremo que ha dado de sí jamás el cine de terror.
Otra que promete ser espeluznante es ‘Vinyan’, del joven director belga Fabrice Du Welz, un dramón sobrenatural ambientado en la jungla que separa Tailandia de Myanmar. Y también en la sección oficial, el británico James Atkins se presenta con la no menos aterradora ‘Eden Lake’, película que la crítica está comparando con ‘Funny Games’. En cuanto a la obligada cuota oriental, corre a cargo del siempre interesante Takashi Miike (‘Audition’), que presentará en Sitges ‘Crows: Episodio 0’, una de violencia juvenil basada en un popular cómic manga.
Y eso no es todo, porque el célebre escritor francés Michel Houellebecq presentará en Sitges la adaptación de su novela ‘La posibilidad de una isla’ y podremos ver también ‘Tokio!’, fabula fantástica dirigida por un trío de ases del cine de género, Léos Carax, Michel Gondry y Bong Joon-ho. Es decir, un pavoroso menú completo para una sección oficial a competición que viene sobrada de escalofríos cotidianos.