miércoles, 19 de noviembre de 2008

Música

Madonna cuenta su vida

31/07/2008

Miquel Echarri

Madonna cuenta su vida

Lo último de la Ciccone es que está punto de editar un libro, un contrataque en toda regla contra el que editó su hermano hace unos meses y en el que la ponía a caer de un burro.

Lo de esta mujer no tiene desperdicio. Está de gira con un álbum mediocre en el zurrón, desconcertando a sus fans con un continuo baile de fechas (hoy cancela en Madrid, mañana confirma en Sevilla…), pero ni por esas pierde la oportunidad de ser noticia día sí día también. Aunque casi siempre por razones ajenas a la música.

Lo último de la Ciccone es que está punto de editar un libro, un contrataque en toda regla contra el que editó su hermano hace unos meses y en el que la ponía a caer de un burro. Lo firma una persona de su círculo íntimo, su manager Guy Oseary, y se basa en una serie de largas entrevistas entre el autor y la biografiada.

En ‘Madonna: Confessions’, que así va titularse el mamotreto, se hace un seguimiento exhaustivo de la gira de 2006, con profusión de anécdotas no divulgadas hasta la fecha, y un especial hincapié en la vida familiar de la estrella. ¿Objetivo? Desmentir los rumores que apuntan a un inminente divorcio entre Madonna y su marido, el director británico Guy Ritchie, consecuencia, según se ha publicado en todas partes, de la relación extramarital entre la diva y una estrella del béisbol. Y de paso, desmentir también lo que dice de ella su hermano: que si es egoísta, que si es ingrata, que si está obsesionada con el dinero, que si es un mal bicho, una paranóica y todo lo demás.

El anuncio del libro aparece un día después de la publicación de una fotos de la Ciccone acompañando a su hija Lourdes María a la salida de un centro cabalístico de Nueva York. Las imágenes demuestran, además de que Madonna sigue siendo una adepta del culto judío que se centra en una interpretación esotérica de la Biblia, que a la cantante empiezan a hacerle mella el estrés y la mala vida.

La Ciccone luce una delgadez extrema y un aspecto mustio, muy desmejorado. Pero ya se sabe que todos estos síntomas del paso del tiempo y los estragos de la vida en la carretera desaparecen, como por arte de magia pop, en cuanto se sube a un escenario. Ahí sí puede decirse que sus casi 50 años no le pesan.

 


 

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